Al bailar salsa, en su forma más elemental, seguimos cuatro golpes en la música pero sólo ejecutamos tres pasos, cada uno de la misma duración del golpe. El golpe restante se puede bien incorporar al paso anterior (lo que resulta en una cuenta rápido-rápido-lento) o bien se añade un movimiento de adorno. Los pasos pueden incluir desplazamiento o pueden ejecutarse en el sitio; un poco como caminar de forma guay dando tres pasos de cada vez y metiendo una pausa en medio. Camina de esta forma al ritmo de la música y estarás bailando salsa. Su misma simplicidad lo hace extremadamente flexible; en la medida que desees. Al igual que puedes caminar en cualquier dirección, también puedes bailar salsa en el sitio, en líneas rectas o girando. El golpe restante puede adornarse con un golpecito o patadita, o una pausa. Nota: un paso es cuando colocas el pie en el suelo y pones tu peso en él (colocación del pie con trasferencia de peso). En muchos países Latinoamericanos, las parejas incluso eligen en qué golpe quieren bailar, y puede no ser necesariamente el primero. Todo esto podría parecer una anarquía rítmica, y lo sería de no ser por un aspecto muy importante. La música salsa y sus progenitores siempre han sido música para bailar. Su patrimonio cooperativo ha generado una creencia, al menos en Latinoamérica, de que todos tienen el mismo derecho a disfrutar en la pista de baile. Esto es lo que previene que estalle la violencia destructiva. Dicha actitud (especialmente hacia la pareja) une las fuerzas de espontaneidad, individualidad y musicalidad formando el ambiente que le da fama a la música Latina. Al igual que la música ha conservado su vitalidad absorbiendo otras influencias, lo mismo ha hecho el baile. Aparte de otros bailes Latinos como el merengue o la cumbia (a veces incluidas bajo el término salsa) la salsa refleja similitud con el lindy-hop, swing y hustle. Incluso ha demostrado ser capaz de absorber elementos propios de bailes de salón Latino y Tango Argentino. ¡Asombroso! Tipos de salsa
La forma de bailar salsa varía enormemente dependiendo de dónde eres y cómo has aprendido. Como norma general, salseros provenientes de diferente cultura aún pueden bailar juntos, al menos a un nivel básico. La salsa Británica se centra normalmente en el paso básico hacia atrás, y los giros se ejecutan en el segundo golpe tras un movimiento como para tomar “carrerilla” en el primer golpe y en sentido contrario a las agujas del reloj. La Salsa Norteamericana, en cambio, tiene como fundamento el paso básico latino y muchas combinaciones tempranas contienen giros hacia la derecha. La salsa del Caribe y de Latinoamérica se desarrolla como un paseo, lo que resulta en un movimiento mucho más circular y giros más lentos. Incluidos en este estilo están prototipos Cubano y Colombiano, con un movimiento que se clava más en el suelo y otro cuyo contacto es más ligero respectivamente. No debemos perder el sentido de perspectiva; estas generalizaciones demuestran la riqueza del baile, no lo encasillan. Hay que tener en cuenta que los estilos individuales también pueden variar en distintas zonas, por lo que adoptar un estilo “definitivo” de salsa y tratar de inculcárselo a tus alumnos sería una actitud vana y equivocada.